Recompensa y Reconocimiento. Aplauso, medalla o beso?

Recompensa y Reconocimiento. Aplauso, medalla o beso?

De la mano de la sofisticación que ha adquirido la gestión de personas en las organizaciones, se ha presentado la necesidad de encontrar modos más precisos de definir sus áreas de trabajo y sus objetivos específicos de gestión.

Los términos recompensa y reconocimiento se suelen utilizar como sinónimos, lo que nos plantea, incluso dentro del mundo de Recursos Humanos, un dilema semántico que es importante desentrañar. Comprender sus diferencias nos permitirá visualizar las ventajas que podremos obtener en cada caso.

La recompensa es tangible. El reconocimiento es intangible.

Ya sea monetaria o indirecta, las recompensas son siempre algo que se puede tocar y cuantificar. El reconocimiento suele ser invisible y no se le puede asignar un valor específico. Se puede reconocer sin recompensar pero no se debería recompensar sin brindar reconocimiento.

La recompensa es transaccional. El reconocimiento debe ser relacional.

Las recompensas responden a: si hace «esto», entonces obtendrá «aquello» a cambio. El reconocimiento se basa en la generación de vínculos entre las personas. Las recompensas son una excelente herramienta para atraer personas a la organización mientras que el reconocimiento es perfecto para mantenerlos.

La recompensa se consume. El reconocimiento se experimenta.

Cuando recibimos dinero o una prestación normalmente se gasta o se utiliza hasta que se agota. Por el contrario, el reconocimiento es una experiencia personal que, utilizada eficazmente, puede durar para siempre.

La recompensa es condicional. El reconocimiento es incondicional.

La recompensa es dependiente de ciertos términos o condiciones definidas. El reconocimiento, por su parte, tiende a ser más independiente y no estar sujeto al resultado de una acción específica. Aquí se trata de una mezcla de rigidez y flexibilidad, y entender cuándo utilizar uno u otro.

La recompensa es predecible. El reconocimiento es una sorpresa.

Con la recompensa, entramos en una situación en la cual sabemos que si llevamos a cabo determinada acción, nos haremos acreedores a ella. El reconocimiento, por el contrario, no tenemos idea hasta que inesperadamente lo recibimos.

La recompensa es económica. El reconocimiento es emocional.

La recompensa parte de un uso planificado y prudente de recursos económicos en los que intervienen la producción, la distribución y el ingreso. El reconocimiento contrasta como un

evento psicológico y emocional, un fenómeno sentido.

La recompensa es estacional. El reconocimiento es espontáneo.

Las recompensas se utilizan para reforzar el cumplimiento de los resultados que se esperan obtener en un período determinado. El reconocimiento puede ocurrir en cualquier momento en que se destaque un comportamiento o resultado positivo.

La recompensa es fija. El reconocimiento fluye.

La recompensa es fija y determinada en función del rendimiento deseado y la rentabilidad esperada. El reconocimiento es de flujo libre entre personas y se amplifica cuando es compartida con otros.

La recompensa es impersonal. El reconocimiento es personal.

La recompensa tiene poca dimensión humana debida en gran medida a que su tangibilidad está típicamente basada en acuerdos contractuales. El reconocimiento se basa en un tipo de conexión que se da únicamente entre personas, por lo que son y por lo que hacen.

Así, resulta claro que no hablamos de lo mismo cuando hablamos de recompensa o de reconocimiento. Según estudios recientes, el 33% de los Milennials prefieren un mayor reconocimiento a una mayor recompensa. Y el 80% cree que merece mayor reconocimiento del que recibe. En un mercado donde los salarios y las recompensas están fuertemente comoditizados, y por lo tanto las empresas y los líderes tienen una limitada capacidad de acción para diferenciarse de sus competidoras, el reconocimiento cobra un protagonismo aún mayor. Y si bien las áreas de Recursos Humanos mantienen un rol importante en el acompañamiento y definición de pautas, son los líderes los que hacen la verdadera diferencia.

Oscar Freigedo
ofreigedo@savvy.com.ar
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